Testimonios

Testigos de la Guerra Civil y de la represión nos cuentan en primera persona sus vivencias. Si puedes aportar algún testimonio, ponte en contacto con la asociación.

"Los otros carniceros de Franco" Represión en Aldea del Obispo por Virginia Mota

Salamanca capital
Jueves, 23 de agosto de 2018
Memoria

Los otros carniceros de Franco

La Raya portuguesa, por su Frontera de Castilla, acogió, acurrucada tras los matojos de la otra orilla del agua, a muchos castellanos perseguidos por el franquismo
Virginia Mota San Máximo

<p>Germán Blanco Calvo, con su mandil de carnicero. </p>

Germán Blanco Calvo, con su mandil de carnicero. 

22 de Agosto de 2018

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Dos veces paró José en seco ante la muerte. La segunda vez fue en Aldea del Obispo, un pueblo de la dehesa salmantina y picado de encinas que oyó murmurar la Guerra Civil. Porque fue más mansa que en otros lares, pero con el mismo garbo para purgar la herejía que pecaba por la izquierda. 

Junto a la frontera con Portugal, la guerra duraba entre la mezcolanza de luas de miel, miedos pardinhos y sangre gelada. Y de la misma forma que se embarullaban las lenguas, lo hacía también la hermandad. Porque las fronteras, que suelen tener ese tinte épico que deambula por las croniquillas de los escribientes, son lugares candongueirosde paso trasnochado de mulos, bacalao y café, como Aldea, pero también de templanzas fraternales. La Raya portuguesa, por su Frontera de Castilla, acogió, acurrucada tras los matojos de la otra orilla del agua, a muchos castellanos perseguidos por el franquismo. 

La familia de carniceros de Aldea se cortaba por el antediluviano patrón de la humildad. Lo hacía entre tripas y cuchillos, con mandiles y chatos de vino que la alejaban de la política todo lo que le permitía la supervivencia. Precisamente por alargar la eternidad, en el 38 se encargaba de abastecer de carne a la tropa. Un toro de vellón, si hacía falta, que se mataba para llenar los estómagos de quienes habían llegado a guardar la frontera, ya de por sí apretada hasta el tuétano de Guardia Civil, Policía y Carabineros. Pero de la familia, que eran la madre y dos hijos, Germán y José, sería el último quien sacaría el pie del tiesto neutral. 

Durante la República, José Blanco Calvo, ‘Patato’, andaba las piedras de Aldea con una chalina tricolor atada al cuello. El joven, bien plantado, había sido concejal de la Gestora con el Frente Popular y ocupado la presidencia de la Sociedad Obrera del pueblo. Sus apetencias por la política habían cogido cuerpo en la mesa de su tía Tomasa, una mujer enviudada por la República cuando su marido corrió de los primeros a combatir el franquismo.

Así es que cuando la adolescencia de la guerra obligó a José a doblar su chalina en el cajón, allá por febrero de 1938, se le abrió el típico expediente que recogía las típicas denuncias vecinales que le hacían responsable del también típico “delito de excitación a la rebelión”. Eso, y el ya no tan común barullo que le trajo la carne.

Porque el problema de la familia de carniceros, además de la zurda de José, era su parentela con el comandante militar, a quien se acusaba de haber quitado injustamente la contrata al anterior cortador, “el derechista Ángel Prieto”, como declaraba el jefe local de la Falange. Se rumoreaba por Aldea que el hermano del comandante no se llevaba bien del todo con el anterior carnicero, de ahí el trato de favor hacia la familia de José.   

Y comenzaron los interrogatorios 

La segunda vez que José paró en seco ante la muerte fue un febrero fullero. Entonces en Aldea del Obispo se puso en práctica la ansiada norma ad aeternam del Régimen para talar por la izquierda, una costumbre gilescaque ocupaba “tanto antes como después del glorioso Movimiento Nacional”. Junto a otros ochos hombres, a José lo denunciaron sus vecinos de toda la vida apoyándose en supuestos de paja que se aceraban apoteósicamente en las purgas franquistas: “Existen aquí individuos de mala conducta y antecedentes […], los cuales, por su frialdad y poco interés a la causa, demuestran ser individuos de ideas izquierdistas”; no es de extrañar que; creo que; no puedo confirmarlo de una manera concreta, pero doy sus nombres; “no van a misa y están envalentonados”; “suponiendo la dicente que”.

Justicias de rapaz, más que de cualquier otra cosa, que incluían también un párroco, un alcalde y un juez municipal para escudriñar el comportamiento de José durante “la malvada República”. Fue esta gradería la que hizo pecador al carnicero, según informes, por decir “palabras feas y malsonantes”, no haber querido bautizar a uno de sus hijos –que finalmente pasó por la pila a sus espaldas– y tocar la campana durante la misa del domingo para anunciar la reunión de la Gestora. Tal cual. 

Las faltas religiosas, sin perder hábito, cumplieron la premisa de los dineros como forma de salvación: al cura le bastaron los descubiertos en los libros parroquiales que recogían las contribuciones que entonces hacía todo buen cristiano. Para complementar la herejía se acusó a José de echar abajo, junto a otros tres, la pared que separaba el cementerio católico del civil. 

Es decir, los pecados del carnicero podrían resumirse como sigue: durante la República, José era republicano. Fin. Daba igual que después del glorioso movimiento “se desconociese su actuación” o “nada se puede hacer constar”, José debía pagar por su pasado y por su futuro, ya que, al final de los interrogatorios, se llegó a la conclusión de que él y sus colegas, “aunque de momento no son peligrosos”, lo serían de tener oportunidad y se impondrían por la fuerza, “empleando para ello procedimientos salvajes, propios de la canalla marxista”. 

Y como republicano, José ingresó en la prisión provincial de Salamanca 15 días después de los otros ocho “elementos peligrosos”. En su declaración asegura que, durante sus cargos en la República, se limitó a trabajar en Aldea “con el solo fin de tener trabajo y lograr que los jornales se elevaran a 5 pesetas en vez de 4, cosas que no consiguió de modo definitivo”. Tras 40 días en la cárcel, su causa sería sobreseída y su chalina condenada ya hasta la muerte del carnicero. 

“Por tu padre mataron al mío”

La primera vez que José paró en seco ante la muerte también fue en Aldea del Obispo, pero su historia no ha quedado recogida en ningún expediente. Es de esas salvaciones que aguantan acongojadas en el fondo de la garganta y pasan, de vez en cuando, a respirar en el cielo de la boca. La primera vez fue en “la cuadra que quedaba allí, calle arriba. Estaba escondido detrás de las tinajas mientras los soldados franquistas insistían una y otra vez. Pasó un rato largo hasta que su mujer, de lágrimas tiritando, gritó desde la puerta: ¡Ven, José, que nos matan a todos!”. Y José salió.

En aquella cuadra que ponía casi punto y final al pueblo de Aldea del Obispo quedaron su hermano Germán, su mujer, y una niña pequeña llamada Tina. Así de mentirosos eran los hasta luegoen la guerra.  

Pero el caso de la familia de carniceros de Aldea fue una excepción. Porque aquel comandante militar, el pariente acusado de tratos de favor con la contrata de la carne, intercedió por los cortadores: “Dicen que fue otro José quien ocupó el cementerio junto a tres o cuatro más. No recuerdo los apellidos. A mi tío lo cambiaron, eso sí, por eso se salvó. Durante muchos años, el hijo de José fue recriminado por el del hombre que ocupó su lugar: ‘Por tu padre mataron al mío’, le decía mientras le obligaba a poner las rodillas en el suelo. Por eso dejó de venir a Aldea. Figúrate… Incluso tuvo problemas en su mili debido al comunismo de su padre. Así es que mira cómo era la guerra”. 

En aquel pueblo rayando con Portugal había una familia de carniceros. Hoy queda una mujer de 89 años que se recuerda de niña en el centro de la plaza del pueblo con un abrigo de seda gris mientras recita la poesía que le habían hecho a aprender: “Saludemos a España entera y a la bandera que reluce más que el sol. ¡Arriba España y el Ejército español!”. Esa mujer es Tina, la sobrina de José y la hija de Germán. Que no quiere al comunista porque le va a quitar la pensión, pero mucho menos al franquista, “que mató, hija, a todos los que quiso y más”. Y Tina llora. 

Autora

  • Virginia Mota San Máximo

Represión en Ciudad Rodrigo por Angel de Miguel Hernandez

Salamanca capital
Jueves, 23 de agosto de 2018

"Tenemos que matar, matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España... Nuestro programa consiste... en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ...¿se da cuenta?."  Conde de Alba de Yeltes_ Declaraciones al periodista norteamericano John T. Whitaker:

 

Las “Instrucciones Reservadas” del “Director”, General Mola, no dejaban lugar a dudas: había que eliminar por completo al enemigo; descabezar de inmediato a todas las organizaciones políticas y sindicales, así como a las personalidades de izquierdashabía que sembrar el terror… La represión comenzó inmediatamente, de forma generalizada y brutal: los miembros de los partidos, de los sindicatos, los que habían votado al Frente Popular o simplemente simpatizaban con él, fueron paseados, detenidos o fusilados, y a menudo ese terrorismo se cebó también en sus familiares.

 

Ciudad Rodrigo:

Cabecera de comarca, casi una capital en aquellos tiempos. Oligarquía, milicia e iglesia. Ricos hacendados, militares y obispado.

 

Hombres de mi edad, mancos, cojos, inválidos, ciegos, desfigurados para el resto de la vida, viejos, viejas y niños cubiertos de luto, y un gran escenario de silencio en barbecho y opresiva de espera para el último acto de la tragedia (...) . Abajo, en la gran plaza [Ciudad Rodrigo] que sólo la luz de la luna iluminaba, una procesión fúnebre de sacerdotes, viudas, discapacitados, y los huérfanos y se movían Chouto un penitente. En vano el espíritu castellano (...) trató de vez en cuando en romper la monotonía, aquí y allí agitando la macabra. El momento no pudo abrir brecha locuaz duradera en el taciturno pared. El aire que respiraba era la muerte no era la vida (La Creación del Mundo, III, pp 13 y 17).Y más adelante, vemos también este arrojo, en Ciudad Rodrigo, cuando no hace el saludo fascista en las paradas que «de minuto a minuto» eran «impostas por sentinelas que se sucediam» (ACriação do Mundo, vol. III, p. 14). Por cierto, Ciudad Rodrigo, un lugar donde no había electricidad, sólo velas la «única luz que la guerra consentia» (A Criação do Mundo, III, p. 17).

MIGUEL TORGA, “Diario de un portugués en la guerra civil española”.

 

Es delicado hablar de los hechos y personas de aquellos días tristes. El tiempo pasa, pero no olvida, y menos en las localidades pequeñas, donde permanecieron durante varias décadas viviendo, al lado uno de otros, víctimas y verdugos. El recuerdo de las atrocidades se refrescaba cada día: era imposible el olvido, y el dolor permanecía vivo.

 

El miedo, la conveniencia, la ignorancia, la insensibilidad o la desidia no pueden ser cómplices de la perversidad que pretende NEGAR o TERGIVERSAR aquella lamentable realidad.

 

No hay excusa para obstaculizar o impedir la exhumación de restos de víctimas, como es el caso de las fosas en el “Valle del Lagar”, en Pedrotoro, donde fueron ejecutados de 15 a 20 personas y de las que no hay certidumbre de quienes son. La información de un testigo indica que allí fue ejecutada y enterrada la Sra. Gertrudis Sánchez, “La Gaona”. Dos de sus hijos fueron asesinados y, al parecer también su marido. Es posible que entre ellos esté Remigio Baz, puesto en libertad el 16 de octubre 1936, y que aparece después en un expediente de búsqueda por no presentarse a filas. Cinismo administrativo, pues se abre expediente a sabiendas de su muerte.

 

LA MEMORIA es la Historia.

 

Es el acervo de los hechos del hombre y, por tanto, constitutiva de nuestra cultura que configura nuestra personalidad.

 

La Historia la hacemos y “escribimos” entre todos para NO OLVIDAR, para CONOCER, para APRENDER de los aciertos y de los errores, para NO REPETIRLOS.

 

Hay que ANCLAR en lo más íntimo de nuestro ADN que NO PODEMOS REPETIR SUCESOS COMO AQUELLOS. ¡HEMOS APRENDIDO!

QUE PODEMOS CONVIVIR, que PODEMOS SUPERAR. LAS DIFERENCIAS NOS HACEN DISTINTOS pero no contrarios y mucho menos enemigos.

 

Se busca el reconocimiento a las víctimas y, por supuesto, no se culpa a nadie de las necedades de sus padres o abuelos, que son los únicos responsables.

 

En el recuerdo no hay rencor, por mucho que algunos se empeñen –no es difícil adivinar la razón- en decir lo contrario. Hay que “tirar de la manta” para exponer a la luz nuestras miserias y aprender de ellas y no olvidar. En los archivos militares, en los registros municipales, en los libros de los cementerios y en la documentación de las cárceles, sin olvidar las hemerotecas, está parte de la información. En mayor o menor cantidad, en mejor o peor estado, pero hay datos que permiten conocer y contrastar la información transmitida verbalmente.

 

 

No es cierto que existan vencedores y vencidos. Aquí fuimos derrotados todos.

 

No es cierto, o al menos no es suficiente, que la causa de tanta violencia fuera la ideología.

 

El gran motivo en el bolsillo de una minoría que secularmente disfrutaba de unos privilegios cuasi medievales a costa de tener sometida y explotada a la mayor parte de la población. Aquí los estamentos clásicos del poder: dinero, milicia e iglesia son aliados naturales.

 

La memoria obliga a llamar a las cosas por su nombre. Sin licencias literarias. ¿Quiénes eran los nacionales?  ¿Los terroristas facciosos?. ¿Los traidores al servicio de la patria?. Ellos sí eran una banda enfrentada violentamente a un gobierno legítimo.

 

El golpe fascista es un golpe fracasado… que se realiza durante décadas. Acabó como nació: asesinando.

 

Un golpe que derivó en una guerra que nada tuvo de civil, ¡cómo si existiera alguna guerra civilizada o cruzada santa!.

 

La guerra INCIVIL española es un golpe realizado por militares y fuerzas de seguridad traidores al gobierno legítimo, apoyado por la derecha oligarquíaca más reaccionaria y con la cómplicidad y bendición “urbi et orbe” de una iglesia fanática y falta de menor atisbo de su propia doctrina.

 

El terrorismo mediante la eliminación del contrario. Los asesinatos de los disidentes con los intereses de los fascistas fue una salvaje costumbre cotidiana en nuestra tierra.

 

Esta tierra, esta ciudad, con una historia notable de conflictos bélicos por ser fortaleza fronteriza, aún tiene fresco el recuerdo de las atrocidades de una guerra que aquí – por una vez- no desarrolló frente alguno. La provincia entera estuvo a disposición de los golpistas desde el primer momento. La escasas resistencias fueron reprimidas inmediatamente.

 

El enemigo estaba dentro: el vecino, el hermano, el compañero, el rencor, la envidia, la cobardía…

 

Los testimonios orales y escritos. La verdad oida y la verdad escrita.

El miedo al relato, al recuerdo, a las paredes que oyen. Las personas mayores, su memoria.

 

Las víctimas conocidas. Documentadas, con acta defunción, tachones.

Las víctimas anónimas. Los desertores de Barcelona. Nada ni nadie sabe, salvo su nombres y apellidos, de su filiación.

La víctimas localizadas: Las víctimas localizadas y pendientes de excavación. El Valle del Lagar, Campanillas, Valdespino, Los Carvajes (El Playo), Porteros, etc…

 

La persecución a determinadas familias: Cascón, Martín Arias, “Gaonas”, Gorjón, etc…SOBRE TODO SON OBREROS.

 

LOS MATADEROS: fincas de terratenientes alejadas de la Ciudad, donde el monte escondía las atrocidades. Porteros, La Caridad, Rabida, La Rade, Aceñuelas, Aldeanueva de Portanobis, Puente de Serranillo, Castillejo Martin Viejo y Aldeanueva de Portanobis. La Medinilla, por San Felices de los Gallegos. Campanillas y Valdespino. Las Carvajas. Varios lugares más camino de Salamanca.

El Rebollar, Villavieja de Yeltes y Villares de Yeltes, La Fuente de San Esteban y Aldehuela de la Boveda y más

 

LOS MATONES: EJERCITO, FALANGE E IGLESIA – EXCEPCIONES  NOTABLES.

Verdugos: guardia civiles, carabineros y falangistas.

MIRONES: desalmados que se complacían en contemplar las ejecuciones. ALGUNOS obligados para ser advertidos y aterrorizados como los sepultureros forzados.

 

LAS VICTIMAS SUPERVIVIENTES. Viudos, huérfanos, exiliados (2 hermanos de Emilio Martin Donoso exiliados a Mexico con Valencia Salamanca, hermano de un fusilado:). Purgados con ricino y procesionados en plaza mayor. Expolios, sanciones, persecución, vigilancia de familiares de víctimas..SON LAS MÁS SUFRIDAS DE LAS VÍCTIMAS… PADECERAN….

 

“Pero tenemos conocimiento y testimonios que en dicha prisión fueron fusiladas 4 mujeres, cuyos datos personales se hallan en nuestro archivo. En concreto, una de ellas, según certificado de defunción y censo de 1939, era de Ciudad Rodrigo (al menos así constan). Se llamaba MARTINA IGLESIAS MOLINERO, a fecha de su fusilamiento el 25 de Marzo de 1940, tenía 32 años, casada con Angel Garcia y dejaba 3 hijos…. Era hija de Nicolás Iglesias(¿Nicolás Iglesias Vicente, directivo de la casa del Pueblo?) y de Petra Molinero (¿Petra Molinero Sánchez, directiva de la Casa del Pueblo?). Es posible que naciera en pueblos cercanos a Ciudad Rodrigo, lo cual desconocemos.

Sí era vecina de Ciudad Rodrigo, natural de Espeja, fue denunciada por sus vecinas, por un “muera Franco” dicho por uno de sus hijos. Detenida fue sometida a consejo de guerra y condenada a 30 años de cárcel. Tuvo una hija en su estancia en la cárcel del partido. Consta el reingreso de Martina y su recién nacida. Cuando parte a Saturrarán, todo está documentado, sólo se menciona que le acompaña a dicho presidio de mujeres “La Pacotona”.

 

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GARABAYO, el protomártir. La derecha fascista de Ciudad Rodrigo tiene el honor de iniciar el horror del cruel exterminio antes que nadie. El 12 de mayo muere de por arma de fuego Garabayo, cuando se protestaba por la puesta en libertad de los alborotadores del día 5 de abril, con motivo del cambio de nombre de la calle Ramón y Cajal –“La Colada” – por  calle Pablo Iglesias y de la Plaza del “Buen Alcalde” por Ramón y Cajal.

El día 13 de mayo fueron detenidos varias personas, todos claramentes faciosos, y algunos crueles y sanguinarios represores tras el 18 de julio. Además de Juan Agustín Calzada Hernández, que sería jefe de la falange hasta 1938, fueron detenidos seminaristas e incluso sacerdotes como el canónigo Joaquín Román (a) “Morroncho”.

 

De varios de los detenidos se tiene información de su nefastas actividades durante la represión fascista. No se puede considerar como asesinos a los ejecutores materiales de las muertes, también son criminales aquellos que se decidieron con sus denuncias y condenas el fin de la vida de sus vecinos.

 

Primeros asesinados tras iniciarse el golpe: aparecen, en el Puente de Serranillo, los cádaveres de 5 vecinos de El Puente y 2 más de localidades cacereñas. Están enterrados en el cementerio antiguo de Castillejo Martin Viejo. En dicho lugar está también sepultado Manolo “El dulcero” o “El cojo”. Mi padre recuerda que tenía el puesto de golosinas frente a la tieda de mi abuelo Alfredo, que cree que se llamaba Manuel Rodriguez Campano. En Castillejo Martín Viejo gracias al cura, al igual que en otros pocos en otros lugares, evitó el asesinato de sus vecinos.

 

Mirobrigenses asesinados en otros lugares:

 

Manuel Cascón Briega

Antonio López Coletty,

Hermanos San José, en Asturias,

Martina Iglesias Molinero.

FEDERICO Vázquez Angulo

 

Los lugares de prisión y tortura: Los calabozos del Ayuntamiento. Eugenio Cerezo y José López. La cárcel del partido. Cuartel de la Bomba y cuartel de la falange, Cuartel de Sancti Spiritus y Convento de La Caridad.

 

Aristocracia, Terratenientes, Ejército, Iglesia. Los maestros.

La Iglesia apoyó de forma prácticamente unánime al bando sublevado, incluso el cardenal primado Pla y Deniel proclamó el 30 de septiembre de 1936 la "cruzada contra los hijos de Caín", legitimando el alzamiento de la nación en armas; por todo ello la Iglesia desde el comienzo recibió importantes prerrogativas.

 

Nací aquí al lado, en la casa de mi abuela Maria. En el número 1 de la calle “La Colada”, que en 1949 se conocía por calle de José Antonio Primo de Rivera y que 13 años antes, en 1936, se quiso denominar como Pablo Iglesias por acuerdo municipal.

 

Al otro lado de este palacio está el que fue cuartel de  la falange. Los gritos de los torturados se oían en casa de mi abuela.

 

Sigo hablando de mí…. Hasta los 5 años viví en la calle San Vicente, frente al cuartel de Sáncti Spiritus, cárcel de militares. Vivía vecino al palacio episcopal del obispo Arana…. de quién se dice que se lavó las manos en sangre. Su secretario personal Blas Rodriguez González, en el juicio contra Calzada, declara: “… que en los días a que se retrotraen esta declaración se cometieron hechos que no merecen mas calificación que de actos de barbarie que se conocen en general en todo el partido y han producido por beneficio y honor para sus ejecutores; por ejemplo, no procurar administración de los auxilios espirituales a individuos condenados a muerte, cadáveres saquedos y destrozados, individuos fusilados y que quedando heridos se hospitalizaban y al ser dados de alta eran nuevamente ejecutados, etcetera.”

Hay el caso que si procuraron el auxilio espiritual a un condenado a muerte: el médico de Moraleja.

 

Después mis padres se mudaron a la calle Florida, pues sus amigos Manolo e Isabel le vendieron la casa.

 

El grupo de viviendas se construyó en los primeros tiempos de la postguerra y para beneficio de aquellos que habían contribuído.

 

Manolo, conocido por “El Negro”, había sido flecha… había participado, por órdenes del jefe de la falange, en la requisa de bienes de mi familia. El amigo de mi padre reconoce los hechos en el juicio contra Calzada en 1938. El otro flecha niega su participación y afirma que si participó en la requisa de un tal Múgica, se refería al exconcejal Angel Grimaldos Múgica y asesinado en Las Aceñuelas –San Giraldo- el 15 de setiembre junto a Victoriano Gómez Hernández, exconcejal, Félix González Cabreras, Constantino Domínguez Guerra, Eladio Pulido González, Segundo Lobato Plaza, exconcejal, Félix Martin Moro y Desiderio Criado Barés, exconcejal.

 

Hoy, ahora, estamos en el mejor palacio de Ciudad Rodrigo. Hasta hace poco propiedad de una familia aristocrática, propietaria de viejos títulos nobiliarios y extensas propiedades. Estamos frente al antiguo el cuartel de Artillería o “cuartel de La Bomba”, que en 1936 fue el cuartel de la falange. Lugar de detención y tortura de presos.

 

Soy nieto, por parte de padre, de Alfredo Miguel Plaza, también conocido por Alfredo Corral, y sobrino nieto, por parte de madre, de Olegario Niño Caballero, veterinario municipal. Ellos fueron detenidos el día 15 de diciembre de 1936 por agentes de seguridad y falangistas y encerrados en la Cárcel del Partido, donde también fueron presos Avelino Martín Cascón, hermano del alcalde Manuel Martín Cascón, Eduardo Aparicio Fernandez, pariente de los anteriores,Emilio Martín Donoso, padre de Manolo Conde, Chago “Trompeta”, José Sevillano Piñero,jubilado de ferrocarril, y Evaristo Pino Castaño, funcionario del Ayuntamiento. Se considera que éste grupo es el último más numeroso de personas paseadas.., fueron “puestos en libertad” de madrugada y llevados a la finca de Rabida.

 

 

Homenaje

 

MANUEL CASCON BRIEGA

Manuel Cascón Briega, en Paterna (Valencia)

 

Militar español, jefe dela Avición Militar de la República en el último mes de laguerra. Fue ejecutado por sentencia de consejo de guerra.

Era hijo de Avelino Cascón Martínez, militar, nacio en Oviedo en 1895 y se crió en Ciudad Rodrigo. La guerra le sorprendió en Getafe. Protagonizó el primer combate aéreo de la guerra.

Su familia de Ciudad Rodrigo fue víctima de la represión.

En 1937 se hizo cargo de la expedición de 191 jóvenes destinados a formarse como pilotos en la URSS, en los aparatos “Chato” y “Mosca”. Regresó y fue ascendido a teniente coronel. En el 38 asciende a coronel de intendencia.

Al el Consejo Nacional de Defensa dio la orden de rendición, Cascón, jefe de la Aviación Militar, ordenó entregar todo el material en el mejor estado posible y que los aviones se presentaran en Barajas.

Condenado en consejo de guerra, fue fusialdo en Paterna, donde está enterrado, el 3 de agosto de 1939.

El coronel, de 44 años de edad, veterano oficial de Intendencia y último responsable de la Aviación Militar Republicana, comenzó a vestirse con un elegante uniforme de color verde botella. Aunque se trataba de un modelo ya en desuso, su estado era impecable; de hecho, lo estaba estrenando en ese momento. Combinado con un par de botas altas y relucientes, el conjunto había sido reservado especialmente para la ocasión. Realizó el acto de forma esmerada y minuciosa, algo habitual en él. Una vez preparado. avisó a los guardias y salió al corredor.

Ese día, el cielo sobre Paterna se había presentado de un azul intenso, sin una nube. La tarde era calurosa. El reo fue situado frente al pelotón. Rehusó que le vendaran sus claros ojos, no permitiéndosele dar la voz de mando, como había solicitado. El oficial actuó sin dilación, y sonaron las descargas de los fusiles. El cuerpo se desplomó inmediatamente, quedando al sol inmóvil.” “En su lápida sólo se permitió que figurara la graduación que tenía antes de la guerra. Hace unos años, esto se corrigió, grabándose el empleo que ostentaba al final de la contienda”. (Manuel Cascón•60 años de silencio - ANTONIO MONTERO RONCERO - Comandante de Intendencia del E.T.)

 

 

MARTINA IGLESIAS MOLINERO.

 

 

Antonio López Coletti

Militar. Teniente de artillería. Permaneció leal a la República. Condenado a muerte en consejo de guerra. Fusilado a pesar de conmutarse la pena.

Era hijo de José López y de Cándida Coletti, hermano del Coletti que aparece en las coplas de nuestras rondallas.

 

Federico Vazquez Angulo

 

Nacido en Ciudad Rodrigo, el 27/09/1893. Vivió en el numero 1 de la calle Gigantes, en el segundo piso. Su padre fue militar y por cambio de destino fue a vivir al País Vasco, donde vivió parte de su juventud. Fue legionario en el tercio de Extranjeros durante dos años. Fue miembro del PSOE y redactor en “El socialista”. Participó en la toma del Cuartel de la Montaña y mandó las Milicias de El Socialista en el frente de Somosierra. Ascendió a teniente coronel, fue detenido en Santander y condenado a muerte fue ejecutado en Burgos el 3 de octubre de 1838.

 

Salamanca del Valle, Fermín

 

Causa de la muerte: Fusilamiento

Lugar: Gijón

Fecha fallecimiento: 28 de julio de 1938

Nacimiento: Ciudad Rodrigo, Salamanca - ¿1904?

Residencia: La Felguera, Langreo

Edad: 34 años

Estado civil: casado

Padres: José y Luciana

Profesión: maquinista

 

Su hermano, Mariano Salamanca del Valle, aparece en el listado de pasajeros del vapor "Saint Domingue". Este navío tomó pasajeros del barco "CUBA" que había salido de Burdeos el 19 de junio de 1940. En este mimos barco viajaron hacia Méjico dos hermanos de Emilio Martín Donoso.

Ver fichero: "pasajeros_vapor_saint_domingue.pdf" y buscar el libro "Al puerto de la Esperanza" de Alfonso Vera Canales. 

 

Carmen Delgado Vicente (septiembre 1936) 37 años. Natural de Villavieja de Yeltes (Salamanca) Maestra en la escuela La Tahona. Su esposo era el también maestro Francisco Fernández Bravo.Sus alumnas la recuerdan menuda, de aspecto delicado. El testimonio de Cipriana Pizarro Flores nos recuerda a la maestra saludando puño en alto las manifestaciones que pasaban bajo su ventana durante los años republicanos. EStuvo detenida en una sala del ayuntamiento junto a otras mujeres hasta que unos falangistas de Valencia de Alcantara la llevaron al cementerio para asesinarla.  

 

Alejandro, Nicolas, Juan y Eusebio (Zamarro) Hernández Castilla.

Juan, carpintería en Colada, muy duro fascista. Nicolás también, al parecer no tanto como Juan.

Eusebio enarboló la bandera de la República el día 12 de 1 

 

Herminio Honorio Gómez Almaraz  ¿era pariente del cura Eugenio Gómez Almaraz, canónigo y que paso sus últimos días en San Martín de Trevejo?.

 

 

 

 

Memoria Viva Luis Froufe Carlos

Salamanca capital
Domingo, 30 de julio de 2017

INTROITO

Me dijeron que en el acto Memoria Viva se pretendía que expusiéramos cómo soportamos y cómo influyo en nuestras vidas la represión franquista que sufrió la familia. Me dijeron que disponía de 20 minutos, que a mí me parecieron mucho tiempo y temí que mi frágil memoria nonagenaria me jugase alguna mala pasada, pues con frecuencia desde el arabesco de una rama olvidaba el tronco de donde había salido.

Así, pues, este texto fue en un principio un simple guión,  poco a poco se fue transformando en algo con un contenido más detallado hasta tener islas de memoria que conformaron el archipiélago de mis múltiples vivencias. En cualquier caso islas-memoria inconexas; y así quedó.

Pero me di cuenta de que para exponer lo escrito necesitaría bastante más de los 20 minutos otorgados. Así, pues, una buena parte del texto se quedó en el tintero. Helo aquí íntegro, con alguna expresión corregida.

 

Memoria viva

(Así influyó en mi infancia la represión franquista)

Éramos diez hermanos.

Pese a las dificultades económicas y de otro tipo, éramos una familia feliz.

Vivíamos en el barrio del matadero, en la orilla izquierda del Tormes; digamos a extramuros de la ciudad. Barrio obrero y humilde con una bella vista de la ciudad reflejada en las aguas del río.

Juan Manuel, el mayor, hábiles manos que todo lo arreglaban; Agustinita, viviendo un mundo espiritual etéreo; Jenaro, el artista de la familia que bailaba el charro de maravilla -como su padre- extremo derecha de la Unión Deportiva Salamanca, miembro de La Tuna estudiantil; José Benito (familiarmente Nito) todo lo contrario, pesadote y socarrón, rata de biblioteca; Agustín (familiarmente Tin), el idealista, alegre, activo y siempre rodeado de niños; Aníbal, el poeta, el soñador, el romántico, el despistado; Jesús (familiarmente Chus), la juventud dispuesta a conquistar el mundo; Adela guasona; Maruja pionera, y yo con mi tirachinas.

Dos médicos, un abogado, un estudiante de filosofía y letras, tres de bachillerato y yo preparando el examen de ingreso en el instituto, así como un secretario de ayuntamiento constituíamos un foco de cultura que inevitablemente se irradiada a los habitantes del barrio. Recuerdo a mis hermanos conviviendo a diario con el zapatero que remendaba nuestros zapatos a dos pasos de casa; al barbero, bastante miedoso por cierto, que los hermanos estudiantes de medicina asustaban de noche con calaveras humanas; al lechero y a simples obreros, jugando en casa al parchís (pero con una reglas de juego completamente diferentes de las que habitualmente se usan, !menudas trifulcas organizaban!, al ajedrez o a las damas....O simplemente se reunían y charlaban. También había gente que no nos quería.

Yo mismo, en mi infancia, recibí el beneficio de ese ambiente. Agustín, convertido en mi maestro,  preparaba mi ingreso en el instituto; recuerdo cómo me explicaba, con un vaso de agua y una gota de aceite, la redondez de los mundos, del Sol, de la Luna, de la Tierra, de las estrellas. Cómo me hacía leer el libro "Historia de la Humanidad", del autor holandés Hendrik van Loon, (no un texto a estudiar, sino una casi narración) y tenía que copiar los dibujos a plumilla con que el  mismo autor amenizaban el texto: 1) Aquella gran montaña de granito situada muy al norte donde cada milenio un pajarillo se afilaba el pico; cuando por el roce la montaña haya desaparecido habrá transcurrido un minuto de eternidad; !ahora quisiera tener la imaginación infantil de entonces! 2) Aquella página donde en las aguas del mar nacieron los primeros animales de formas extrañas para pasar después a peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos y allá, en la cúspide de la montaña, el hombre, resultado final de la evolución. 3) La página donde se comparan los tiempos de la historia y la prehistoria: Un pequeño trazo de centímetro y medio representaba los tiempos históricos, unos cuantos milenios; una línea quebrada que ocupaba toda la página era el tiempo prehistórico de uno o dos millones de años.  Y Aníbal, alumno de Miguel de Unamuno en la asignatura de griego, me hizo aprender el alfabeto griego, "alfa, beta, gamma, delta...", y....y yo tenía 10 años, y me gustaba jugar sobre todas las cosas y dejaba mensajes escritos a mis hermanos: "Luis Froufe Carlos no quiere estudiar"  Y ellos, sin que yo me diera cuenta, me hacían estudiar.

!Ciertamente éramos una familia feliz!

Pero la sublevación militar de julio de 1936 convirtió, en un abrir y cerrar de ojos,  esta felicidad en tragedia.

Éramos diez hermanos. Ocho pasamos por las cárceles y presidios del franquismo. No así Agustinita porque sufría una discapacidad mental; por este hecho no fue tampoco la madre a la cárcel.

Jenaro militaba en la Falange; Agustín en el Partido Comunista. Agustín fue detenido, juzgado y condenado a muerte (causa 395). Comienza  la tragedia. Pero no; los odios de la guerra civil no anidaron en el seno de la familia. Jenaro movilizó todas sus influencias para que  lo recibiera la Junta Militar de Burgos, y de rodillas, materialmente de rodillas, consiguió la conmutación de la pena de muerte de Agustín por la de treinta años. Aunque fue inútil; los militares volvieron a juzgarle y condenarle  a muerte (causa 1639) y esta vez no dieron opción a Jenaro para impedir su ejecución.

No; la hiena de la guerra civil no tuvo carroña que comer en la familia. El latigazo lo sufrimos todos con igual intensidad. Sin embargo, durante el encarcelamiento de Agustín, el lazo más fuerte de cariño fraternal se dio entre estos dos hermanos, los dos idealistas; su íntimo intercambio de cartas, nunca leídas por el resto de la familia, fue voluntad de Jenaro de que con él fueran a su tumba, Fue Jenaro quien más sufrió de todos los miembros de la familia. También fue su sustento. 

Aquel 20 de junio de 1937 me despertaron los gritos de mi hermana Adela, "madre, ya lo han matado", gritos que aún resuenan en lo más hondo de mi ser. Aquel 20 de junio, un día después de que los franquistas tomaran Bilbao, junto a mi hermano fusilaron a cuatro compañeros más: Leandro Sánchez, Juan Iglesias Peral, Manuel Alba y  Manuel Fiz. !Cómo olvidarlos!

La familia me protegió de tanto sufrimiento enviándome largas temporadas con mi tía Paca y mi primo Fonsi, en Lumbrales, por lo que a veces se me escapan detalles de aquella dura etapa.  Por ejemplo, sólo muchos años más tarde Maruja me habló y memorizó  "El Juramento de los Froufe". Sólo sé que de vuelta a casa, en los veranos iba todas las tardes al cementerio a regar unas plantas sembradas en aquel túmulo de tierra. Y, mucho más tarde, a partir de mi desplazamiento definitivo a Madrid, volví, y sigo volviendo, prácticamente todos los 20 de junio a poner un clavel rojo sobre cada una de las tumbas de Leandro, Juan,  y Fiz y no pude hacerlo durante mucho tiempo sobre la de  Manuel Alba porque la familia lo trasladó a la tumba de sus padres donde él quería reposar, y yo ignoraba su emplazamiento.  Más tarde, aquel túmulo de tierra fue cubierto con una losa de mármol blanco. Y allá por los años 1948/49, tuve que sufrir la profanación de su tumba por un miserable que escribió a lápiz sobre el mármol blanco la palabra alemana "Heil" (hache, e, i, ele, que se pronuncia "hael", os sonará "heil Hitler"), y no saciada su maldad esa alimaña de entrañas emponzoñadas volvió a hacerlo por segunda vez. Dos veces tuve que borrar esa maldita palabra. !Qué contraste su odio con el último mensaje que recibimos de Agustín:

"Vuestro consuelo no es la venganza" !Contrasta su maldad con la inclusión de Agustín  en el acto de homenaje  que la Universidad de Salamanca tributó a la memoria del personal represaliado de la Universidad. En la placa  que nos entregaron se pueden leer estos versos de otro perseguido, esta vez por la Santa Inquisición: "Aquí la envidia y mentira - me tuvieron encerrado. - Dichoso el humilde estado -del sabio que se retira - de aqueste mundo malvado"

2. Fray Luis de León. Ese perverso individuo está incapacitado para  comprender por qué Maxi Vallejo tiene enmarcado el retrato de Agustín en la sala de espera de su despacho de abogado.

Fue al final del acto en la Universidad, en diciembre de 2006, estando aún en el Paraninfo, cuando se me acerca una joven, atenta asistente al acto, y me dice, así, de sopetón, "soy nieta de Alba". Julia, ¿dónde estás? Levántate; dime, !que abrazo nos dimos! Y en un próximo acto en el Memorial del cementerio llevó y me presentó a su madre, Eulalia, !hija de Alba! Tuve poco tiempo de disfrutar de su conversación, de su temple, de sus recuerdos, pero guardo de ella la valentía de no callarse, de enfrentarse...  !Aún veo y oigo a Julia cantarle La Internacional, puño en alto, ya en la tumba el cadáver de su madre y de su abuelo! Y así nació un cariño y una amistad fraterna: la de un hermano, una hija y una nieta de dos fusilados juntos.

He de reconocer que en mi infancia de 11 o 12 años en mi corazón anidó el deseo de  venganza y la vida perdió todo su valor. Me decía ¿por qué no moríamos matando? Fue mi hermana Adela quien me borró este negro sentimiento y me habló, para mí algo nuevo, del último mensaje de Agustín "vuestro consuelo no es la venganza" y este sencillo mensaje cambió mi visión del mundo. Me convertí en un niño bueno, tímido, introvertido, vergonzoso, servicial, que vivía mi propio mundo, encerrado en mí mismo. Lloraba y lloraba y soñaba que los konsomoles estaban haciendo realidad los ideales de mi hermano. Y cantaba la canción de los pioneros que había aprendido de Maruja: "Somos pioneros -la vanguardia del mundo, - del nuevo día - los mensajeros".  Y aprendí la Joven Guardia: "Somos la joven guardia - que va forjando el porvenir. - Nos templo la miseria - sabremos vencer o morir" Y por supuesto La Internacional y otras.  Y nunca sentí soledad.

Y ya con 14 o 15 años conocí una niña de 9 ó 10. Sólo contaba 4 ó 5 cuando el 24 agosto de 1936  mataron a su padre en Cañete de las Torres, Córdoba (sin causa ni documento alguno que justifique su fusilamiento), un crimen más, de un hombre bueno, sencillo, inocente, trabajador  y cumplidor de su deber, pero esta vez cometido por, yo decía, "por los míos"; y sentí rabia y pena, y cariño y al cabo de los años la enamoré y nos casamos. Una vez más fracasaron los odios que alimentan las hienas de una guerra civil. Pero también recibió los palos del lado franquista. Su tío don Raimundo, su segundo padre, maestro socialista fue destituido y encarcelado (Expediente N° 31/Legajo 264 AHP de Salamanca)  En libertad vivía de hacer contabilidades y dar clases particulares. Él, completando la obra de Agustín, me acabó de preparar para el examen de ingreso en la carrera de comercio que me valió para el ingreso en el instituto.

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En las primeras semanas después de la sublevación, nuestro padre que sufría condena en el penal del Dueso, Santoña, Santander, y por lo tanto en zona republicana, se comunicó con la familia por medio de la Cruz Roja para preguntar qué había sido de Agustín. Temía que lo hubiesen matado. Fue nuestro último contacto con el padre. Cuando las tropas franquistas toman Santander ¿qué fue de nuestro padre? Vivo o muerto, nada supimos en concreto, pero anidó en nuestro ánimo la esperanza de que nada irremediable le hubiese ocurrido. Y así como el fusilamiento de Agustín fue un rayo destructor que en un segundo hizo añicos toda esperanza y nos ahogó con un manto de desconsuelo, con el padre esa esperanza se fue desvaneciendo día a día, poco a poco, lenta, muy lentamente hasta que un día pasado un año o dos te domina la tristeza y te echas a llorar, y aceptas que también a él lo han matado. Tuvieron que pasar 77, !setenta y siete años!, para que el único sobreviviente de sus numerosos hijos recibiera información documentada (causa 138/36) de su trágico destino por medio de la Asociación Salamanca Memoria y Justicia (ASMJ), Asociación de la Memoria Histórica de Galicia y Severiano Delgado. El 3 de septiembre de 1936 mi padre embarca en Santander en el barco "Genoveva Fierro" con destino a Barcelona; en sus bodegas lleva a 200 pasajeros. A la altura del cabo de Peñas, Asturias, es apresado por el destructor "Velasco" de la marina sublevada y conducido al Ferrol. El juez instructor hace tres listas de pasajeros de mayor a menor  peligrosidad. En la lista primera aparecen 4 reclusos del Dueso y sin documento que justifique su ejecución son pasados por las armas el día 12 y enterrados en la fosa común del cementerio "Canido".  Cementerio desaparecido y los restos de la fosa común depositados bajo el altar de la iglesia San Rosendo. No habían pasado dos meses de la sublevación y fue la primera víctima de la familia. Después de recibir esta  información  entré en una especie de paz espiritual con el recuerdo de mi padre. Y aunque otras mil preguntas y respuestas sigan en el viento, al menos la angustia, que no la pena, desapareció. Los compañeros del Ferrol con los que contacté  hasta me hicieron llegar fotografía de la tapia donde fusilaban y también muy probablemente a mi padre. Hoy una placa recuerda: "EN LEMBRANZA DAS PERSOAS QUE POLA DEFENSA DA LIBERDADE E DA LEGALIDADE REPUBLICANA, FORON VICTIMAS DA REPRESIÓN FRANQUISTA 1936-1976 ANO DA MEMORIA 2006" Decidí ir a Ferrol pero una avería de salud que casi acaba conmigo lo impidió y, ahora, ..... no me atrevo a enfrentarme con esa tapia.

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Movilizados por el ejército franquista José Benito y Jesús, en cuanto se enteraron del fusilamiento del hermano, se pasan a la zona republicana. José Benito, como médico, prestó servicio en el ejército republicano como Teniente Médico. Aníbal, movilizado más tarde, también intenta pasarse a la zona republicana pero, traicionado, lo detienen en el intento; consejo sumarísimo de guerra, condena de muerte que no se cumple y la conmutan por la de 30 años. Por este delito pasó 20 años en las cárceles y presidios del franquismo, casi, casi, los de Marcos Ana. Terminada la guerra José Benito y Jesús son detenidos en Madrid. El primero sufre consejo de guerra y condena de muerte que afortunadamente no se ejecuta.

Jesús es trasladado a una cárcel de Peñarroya, zona del frente por donde se pasó a zona republicana. Era el hermano más próximo en edad conmigo. Recuerdo que por primera vez, en las fiestas de fin de año, debió de ser del 35 Chus me llevó de noche a la ciudad, la Plaza Mayor iluminada, aquellas máquinas de tren  donde se asaban patatas y castañas. Recuerdo aquel día que me peleaba con un chaval del barrio y salió la arpía de su madre gritándole "te he dicho que no juegues con hijos de rojos" y Chus que desde la ciudad regresaba a casa lo oyó y me recogió en brazos y me reconfortó. Recuerdo de nuestra despedida en el cuartel de infantería, recuerdo aquel, cómo llamarlo, ¿cuento? ¿fantasía? ¿sueño? ¿renacimiento? que me envió desde Écija y que en uno de los numerosos registros que hacía la policía en casa, se lo llevó (giraba en torna al fusilamiento de Agustín y a cómo debía yo enfrentar ese hecho) , conservo la carta que me escribió desde la cárcel de Peñarroya. En una cárcel de pueblo, mal acondicionada, muerto de hambre, vio pasar dos años, que a él le debieron de parecer una eternidad, sin que fuera juzgado. Conservamos cartas a su amigo Luis Cuevas en las que le decía cosas que se callaba a los familiares.  Quizá fuera el único preso con la preparación de un bachiller; fue nombrado cartero de la prisión y todos los días iba y venía de Peñarroya a Pueblonuevo. Incluso fue ordenanza del Juez Militar de Plaza, aunque por poco tiempo al desaparecer ese juzgado. En el año 1936, terminado sus estudios de bachillerato ya soñaba con iniciar una carrera; pero en el año 1941 se veía desesperado ante la sociedad sin oficio ni beneficio. Él también menospreció la vida; y quiso lo inalcanzable, escaparse y llegar a La Pérfida Albión por Gibraltar. Y preparó la fuga. Las noticias que nos llegaron son incompletas. Se ha escapado un grupo, en el monte han matado a varios, a otros los han cogido. ¿Qué le pasó a Jesús? Sufrimos la misma lenta desesperanza que ya habíamos experimentado con el padre. Mis contactos con las Asociaciones de la Memoria Histórica de Córdoba fueron infructuosos. Ha sido en el año 2011 cuando Francisco Espinosa, catedrático en Sevilla, con el que mantenía contacto Celina, mi mujer, en relación a datos que le interesaban para su libro sobre el comportamiento bueno o malo del clero en la guerra civil,  me envía la documentación que acredita parte de su desaparición. "Causa 185/41 Jesús Froufe Carlos y otros". El 3 de febrero de 1941 se fugaron ocho, en el monte mataron a tres, hicieron prisionero a uno y los otros cuatro lograron escapar y fueron incapaces de cogerlos. Muertos de hambre, en pleno monte obligaron a un pastor a matar un cabrito, guisarlo y comerlo y también le llevaron otro día una gallina robada para que se la guisaran. Ni con la ayuda del ejército consiguen cazarlos. Estuvieron 2 años buscándolos y el 4 de mayo de 1943 se suspenden las actuaciones de busca y captura. Pero ¿qué fue de ellos? Ni lo sé ni lo sabré. Yo he querido creer que en algún sitio y de alguna manera los mataron. Pero.... "desaparecidos" es un término que no añade nada a los acontecimientos, es un término vacío. Lo que más me duele y me hace temblar es la posibilidad de que murieran de inanición en el monte. Chus por nada del mundo volvería a la cárcel; prefirió morir.... Lo quiero recordar como en esa foto de jovencito montado en un caballo de cartón.

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Y Juan, el hermano mayor, por supuesto destituido de su cargo de secretario de Santa Marta, no fue llevado al frente por su edad pero, ya fusilado Agustín, fue encarcelado sin acusación alguna (sin causa) pero   "elemento francamente opuesto a nuestros ideales y enemigo por tanto del Glorioso Movimiento Nacional" (sic), que "ha sido castigado varias veces por repetidas faltas de disciplina" (sic), etc. Me llevaba 20 años; él Jenaro y José Benito fueron tres padres para mí. Era el único en la cárcel que no iba a misa los domingos y, en plena guerra, fue el único que se apuntó para ser canjeado por presos de la zona republicana. Los compañeros le decían que estaba loco, que lo iban a fusilar. También en él se manifestaba mi propio desprecio por la vida. Pero ni lo fusilaron ni lo canjearon y poco después volvieron a pedir voluntarios para ser canjeados y entonces se apuntaron doce. Y, en efecto; los llevan a Irún y en la frontera hacen el canje, hacen el canje de once y dejan a uno, es fácil adivinar a quien, a mi hermano, que lo dejaron en la cárcel de Azpeitia. El pueblo vasco ayudó en lo que pudo a los presos que no tenían a nadie que los atendiera y en el caso de mi hermano le asignaron a una vasca de caserío que hablaba pésimamente el castellano y lo escribía aún peor, Pilar Ayerbe; le visitaba, le lavaba la ropa, le llevaba algún dulce o algo de comer y poco a poco las rejas no fueron impedimento para enamorarse. Terminada la guerra trasladan a Juan a la cárcel de Salamanca y fue puesto en libertad en septiembre de 1940. Yo le esperaba en la puerta de la cárcel, corrimos y me levantó en brazos.

Fueron años de hambre, de hambre que no espera hartura. Años de supervivencia; ir a buscar alubias a la provincia de León con aquella especie de cananas para pasar desapercibidos y no se las confiscaran; tabaco rubio desde Portugal a Madrid en maletas de doble fondo conmigo para parecer un inocente padre y su hijo; incluso llevamos dos bicicletas en tren hasta Ciudad Rodrigo y de allí pedaleando hasta nuestro pueblo Puerto Seguro lindando con Portugal. No, no se me ha olvidado; un fin de año Juan me dice: "esta noche comerás todas las alubias que quieras" y, en efecto, comí cuantas pude. !Ah! !Y la historia del jamón que un buen día nos lleva Jenaro desde Extremadura! !Y el estraperlo, y el engaño a mi pobre madre que le dieron sal por azúcar. Y muchas más cosas.

Entramos en la recta final de la II Guerra Mundial liberado ya el sur de Francia. Se acerca el fin de la guerra y a continuación !hay que acabar con Franco! Juan, que ha establecido buenas amistades con los vascos por medio de Pilar, su novia, decide pasar a Francia con dos compañeros más  para unirse al ejército que pensaban se formaría contra la dictadura. Y guiados por aquellos amigos vascos por los montes de los Pirineos, los dejan junto al Bidasoa en zona vadeable y aunque son descubiertos y se lían a tiros con ellos no pueden impedir que lleguen a Francia sanos y salvos. Pero !ay! !Qué extraño! Tres individuos de Salamanca...!los consideraron agentes de la dictadura!

¿Cuántas veces la policía en sus periódicos registros  preguntaban una y otra vez por Juan. Hasta que una vez me cansé y les espeté: Está en Francia disfrutando de libertad. Los cretinos se sonrieron como si me hubiera ido de la lengua.

Muchos de estos acontecimientos los viví solo junto a mi sufrida madrecita, con ella y mi hermanita Agustina, en tanto el resto de la familia sufría prisión, se exiliaba o buscaba la supervivencia fuera de Salamanca.

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Y Adela llegó a ser torturada; y Maruja se caso con Luis, el amigo intimo de Jesús; y yo también llegué a la rebeldía y encontré a Juanjo Aparicio, Jesús V. Chamorro y otros - éramos estudiantes de bachillerato--y mi detención nos separó en el tiempo y en un acto en el Memorial del cementerio nos volvimos a encontrar después de tantos años. Pero este es un segundo capítulo de la misma historia, en parte ya escrito y del que esperamos su publicación-

He aquí pinceladas de la Memoria viva nonagenaria de la tragedia que sufrió mi familia y que moldeó mi vida.

Madrid, 1/2/2017

Luis Froufe Carlos

 

 

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