Testimonios

Testigos de la Guerra Civil y de la represi贸n nos cuentan en primera persona sus vivencias. Si puedes aportar alg煤n testimonio, ponte en contacto con la asociaci贸n.

MI HERMOSA PLAZA MAYOR

Salamanca capital
Sábado, 17 de junio de 2017


A los nueve años mi mundo lo conformaba el Barrio del Matadero situado en la ribera izquierda del Tormes, y los campos aledaños. La ciudad, un simple reflejo en las aguas del río, era tierra ignota, sobre todo de noche, cuando cesaban nuestros juegos y nos recluíamos en casa.

Fue con motivo de las fiestas de fin de año del 1935 que mi hermano Jesús, familiarmente Chus, me llevó, para mí asombro, DE NOCHE, a la ciudad y descubrí la Plaza Mayor con su iluminación nocturna, y aquella máquina de tren en la que se asaban patatas y castañas; y por primera vez saboree aquella delicia humeante y ardiente de la que no se dejaba sin saborear ni la piel chamuscada. Un hecho que en la blanda arcilla de mi cerebro infantil grabaría profunda la impronta de mi recuerdo.

Desde entonces mi monumental, mi querida, mi admirada, mi hermosa y sorprendente Plaza Mayor,  con aquel entrañable aire provinciano: su templete de música, sus jardines, sus niños jugando en la tierra; ellas paseándola en redondo y en doble círculo en el sentido de las agujas del reloj y ellos en sentido contrario, encontrándose dos veces en cada vuelta, dando y recibiendo piropos.

Mi enamorada Plaza Mayor con su cine Coliseum, su Pasaje de la Caja de Ahorros, la cartilla a mi nombre y aquella hucha metálica que en la ranura por la que se metían las monedas tenía una leng黣ta que no las dejaba sacar 杊abía que llevarla a la Caja y la abrían con llave-,  y su Biblioteca de la que teníamos derecho a llevarnos libros a casa para leerlos; esa querida plaza donde por primera vez aprendí el nombre de un arquitecto, el barroco Churriguera.

Pero un mal día de julio de 1936 unos perjuros a la República dieron orden de ametrallar a la ciudadanía congregada en la plaza y regaron de sangre su recinto: cinco muertos y numerosos heridos. Cierto es que no presencié tan sangriento acontecimiento pero si vi la camisa y el pantalón de mi hermano Agustín manchados de sangre  que, después de atender a los heridos, volvió a casa a cambiarse de ropa y regresar a la ciudad. Sí, fue en mi querida y violentada Plaza Mayor donde dio  comienzo, en Salamanca, la brutal represión que regó de sangre tantas cunetas y montes del país; se cumplía la orden del general Mola de aterrorizar a la población, ¿cómo?, atando! Y... y Badajoz fue masacrada.

Aún en plena guerra civil, -consecuencia del fracaso de la sublevación militar-, año 1937, el impaciente ego del dictador hace esculpir su imagen, con ocasión de una visita a la ciudad, en uno de los medallones  de la iconografía original inconclusa reservados según la balaustrada a los grandes reyes, grandes capitanes, célebres sabios de ciencias y letras y grandes santos, e inaugura la de los GRANDES DICTADORES, dejando constancia de su desprecio por sus primeras víctimas en la mismísima plaza; para que quedase  constancia de la  humillación que tendríamos que  soportar cuantos fuimos vencidos y represaliados por la presencia de esa maldecida efigie del dictador en el mismísimo corazón de la ciudad, en el más emblemático de sus monumentos.  h herida Noble Plaza Mayor! u afrenta se ha prolongado durante ochenta interminables años!

Debió de ser por los años cincuenta cuando el dictador visita una vez más la ciudad y convierten el recinto de la plaza en patio de cuartel. Los entendidos tienen la palabra en cuanto a si el edificio ganó en monumentalidad;  lo cierto es que se hizo para llenar la plaza de fervientes admiradores sin que quedase un resquicio sin cubrir; lo cierto es que el recinto de mi querida Plaza Mayor  fue convertido en patio de cuartel al mismo tiempo que perdía su entrañable aire provinciano. Ya no hubo paseos en redondo; ya no hubo música en su desaparecido templete; ya no hubo jardines ni juego de niños. Y el medallón seguía agresivo y desafiante.

Pero no es menos cierto que la brutalidad de la dictadura no ha podido derrotar mis agradables recuerdos de y en la barroca y churrigueresca Plaza Mayor de Salamanca. Brutalidad y  crueldad que alimentó nuestro espíritu de resistencia.

Doy las gracias a cuantos de una manera incansable habéis peleado por la retirada del maldito medallón hasta conseguirlo.

Luis Froufe Carlos                                                                 Madrid, 09/05/2017


Victorino García Calzada

Salamanca capital
Lunes, 23 de enero de 2017

Mi abuelo Victorino García Calzada nació el 4 de septiembre de 1897 en Boada, trabajó de jornalero. Le gustaba leer pintar y dibujar en sus ratos libres. En 1921 se casó con Rosario Sánchez Moro, descendiente por vía parental de Julián Sánchez llamado "El Charro". Mi abuelo, hombre culto, a pesar de su condición de trabajador a sueldo, decidió que su futuro no debía estar ligado a un país donde los derechos de los trabajadores no estaban muy bien reconocidos y se marchó con mi abuela Rosario a Francia al poco tiempo de tener el primer hijo al que pusieron de nombre Juan. Allí encontró una vida digna, con un trabajo bien remunerado lo que les permitió crear una familia. En 1924 nació mi padre Andrés cerca de la frontera belga y un par de años más tarde mi tía Rosalía en Troyes, algo más al sur. Sé que cuando se instauró la república en 1931 mi abuelo llegó tarde a casa porque estuvieron festejando el acontecimiento en un bar del pueblo donde estaban viviendo.


Este hecho condicionó el futuro de su vida ya que al poco tiempo hicieron las maletas y se volvieron para España puesto que las condiciones políticas se habían equiparado a las francesas. Hasta el año 1936 mi abuelo siguió trabajando de jornalero, pintó el escudo de la república para la Sociedad de Socorro y fue secretario de La Casa del Pueblo de Retortillo ya que las condiciones de libertad, de educación (hubo un maestro de la Institución Libre de Enseñanza llamado D. Marcelino) de sanidad y sociales fueron mejorando con la contribución de los trabajadores como mi abuelo, hasta que estalló la guerra "incivil".


El día 9 de agosto de 1936 un camión conducido por falangistas se personó en el pueblo y D. José, que así se llamaba el cura, dejó que detuvieran a mi abuelo y a su cuñado, el hermano de mi abuela Rosario, Heliodoro. A ambos los metieron en la secretaría del ayuntamiento a modo de prisión en la que permanecieron toda la tarde y noche. La hermana de mi abuela, Nemesia, les llevó algo de comida que se la dio por un ventanuco. A la mañana siguiente los sacaron y los metieron en el camión con destino la cárcel de Salamanca. Fueron despedidos por los niños y niñas de la escuela forzados a salir de ella para despedirlos. Esa fue la última imagen que vio mi abuelo del pueblo de Retortillo: niños y niñas despidiéndole a la fuerza, las niñas lucían lazos blancos en el pelo, les dijeron que era en señal de paz, para que la guerra se terminara pronto (me lo ha contado mi madre que fue una de ellas).


El viaje duró poco, unos seis kilómetros, al llegar a los puentes de Castillejo en el río Yeltes, los bajaron y allí mismo los mataron, no sé los detalles ni me interesan, sé que viniendo con los cuerpos de los dos infortunados los abandonaron al pasar por el río Huebra, cerca de Muñoz, es posible que allí, junto a las tapias del cementerio o debajo de ellas, ya que fueron cambiadas de posición, sigan los restos de mi abuelo y del hermano de mi abuela que aún siguen gritando  MEMORIA, DIGNIDAD, JUSTICIA Y LIBERTAD!!


Victorino García Calderón


Isidro Sánchez, de Aldehuela de la Bóveda

Salamanca capital
Martes, 4 de mayo de 2010
ISIDRO SANCHEZ

RECUERDOS DE UN PUEBLO QUE NO SUPO CONVIVIR. "EL MIO".

NOMBRE.- ALDEHUELA DE LA BOVEDA.

PROVINCIA.- SALAMANCA

POBLACION.- En torno a unos 500 habitantes, pero con un término municipal muy extenso, ya que, al mismo, pertenecen varias fincas de muchas hectáreas, propiedad de sus respectivos terratenientes, y todas con sus poblados correspondientes. Políticamente hablando, los 500 habitantes del pueblo, en el periodo que recordamos, se agrupaban en torno a dos corrientes muy señaladas en la época, "DERECHAS" e "IZQUIERDAS". En la primera estaban, los propietarios de tierras y haciendas, que disfrutaban de cierta estabilidad económica (los terratenientes y también los agradecidos a éstos, que los había); como también se sumaban los profesionales liberales y autoridades civiles, militares y eclesiástica del pueblo, aunque fueran mínimas.

            En la segunda corriente "IZQUIERDAS" se agrupaban los asalariados con mínimos ingresos, que hacían que la subsistencia familiar fuera más que precaria; también se agrupaban en esta corriente, trabajadores y profesionales autónomos, con cierto poder adquisitivo y preocupaciones sociales, que unían sus fuerzasm ayudas e ideario político a la causa.

PERIODO DE RECUERDO Y ANALISIS. República, años 1931-1936; y Movimiento Nacional, años 1936-1939.

            En la época de la República (al igual que sucedió en toda España), en el pueblo, las clases bajas vivieron con exultante euforia todos sus acontecimientos y soñaron con hacer realidad sus sueños de mejora de vida, euforia que culminó con la ley de la Reforma Agraria, que aunque al final concedió al pueblo, para sus trabajadores, la explotación de la finca de Castro Enríquez, propiedad del duque de Castro, pero explotada en régimen de arrendamiento por Don Ernesto Blanco, persona muy influyente en la provincia, en la Derecha Española, y por consiguiente en el pueblo de Aldehuela.

            Un 28 de marzo [de 1936] fue el día señalado por el Excmo. Sr. Gobernador de la Provincia para la entrega de la finca; por ello el día fue de gran fiesta para la clase trabajadora, con un gran recibimiento al mismo y demás autoridades, se levantó una gran arco de triunfo, en el puente de Castro, antes de llegar a los edificios de la finca, unos 500 metros de distancia, se glosaron los vivas de rigor y se provlamaron y cantaron coplillas de agradecimiento, como ejemplo, "El 28 de marzo no se nos vuelve a olvidar, la dehesa de Castro Enríquez nos la han venido a entregar", o la de "Las gracias podemos dar a nuestro gobernador por la justicia que ha hecho para el bien de la nación. ivas y más fiesta!".

            En el mes de febrero de 1936, se celebraron elecciones legislativas en España, a nivel nacional, ganaron las IZQUIERDAS, pero en el pueblo ganaron las DERECHAS: esta circuntsnacia llevó al mundo obrero a exteriorizar y manifestar su desilusión con el resultado, con coplillas callejeras, referentes a personas determinadas, que a su vez habían tomado parte en el festejo del triunfo de las elecciones en la finca de Castro. Estas coplillas (sin duda) prendieron al parecer cierta llama de odio en los destinatarios, los cuales, al llegar el 18 de Julio, día del Alzamiento Nacional, tomaron partido a favor del mismo y fueron más incondicionales (si cabe) del alzamiento.

            En los festejos del triunfo de las derechas en la finca de Castro, se dio una copiosa comida para todos los de su ideario, y por supuesto que también dio lugar a ciertas coplillas algo hierientes para algunos de los asistentes. Como ejemplo, "En el pueblo de Aldehuela han triunfado las derechas, porque ha mandado, Ernesto, lomo para celebrar la fiesta." "El curita de Aldehuela llora y se desespera, y lo viene a consolar, el Sr. Miguel Maderas". Como alguno de los comensales le fuera indigesta la comida, hubo coplillas para ellos, como "Hay Marciano, Marcianito, verg黣nza te podría dar, estar cerca de la cortina y no poder llegar"; o la de "Ese que llaman Joaquín, es amigo de chupar y de un montón de lomo ha habido de reventar."

            Al llegar el 18 de Julio todo se derrumba, los nuevos agricultores de la Reforma Agraria están en el campo recogiendo la cosecha, cosa que se interrumpe, pues tiene que huir por el monte, para no ser detenidos. No lo son de momento, pero pasados los días la Revolución total desarrollada por el nuevo régimen hace sus estragos en el pueblo: los célebres paseos se llevan por delante a Sr. Bernardino [Delgado Arroyo], Sr. Eladio [Delgado Pérez] (padre e hijo) (comerciante), Sr. Alipio [García Rodríguez] (café bar), Sr. Juan [Hernández Lucas] zapatero, Sr. Serafín [Rodríguez], Sr. Avelino [Cortina], Sr. Manuel (obrero agrícola), Sr. Arístides (cartero). Sin saber donde descansan sus restos. Ingresan en prisión y tienen la suerte de salir de ella, Sr. Pepe el de la vía, Sr. Enrique el molinero, Sr. Francisco el del comercio y Sr. Benigno el lechero. Merecen recuerdo aparte (ya que las causas fueron diferentes) otros hijos del pueblo, muertos en los frentes, al tener que incorporarse a filas con el bando nacional. Fueron José manuel, Abilio, Maximiliano, Antonio, Eduardo, Emeterio, Esteban (Guardia Civil) y Tomás. Como las guerras (y más las civiles) estoy convencido que causan dolor a todo el mundo, los vencedores y sus fieles adictos en el pueblo, fueron sufriendo a partir de las expresadas sangrantes desgracias, una especie de "acuse de conciencia" que les llevó a algunos a delirios vergonzantes en su lecho de muerte, manifestando el arrepentimiento de su comportamiento con los "eliminados" (como se decía); los familiares tenían mucho cuidado con que no fuera de dominio público estos delirios, pero no lo conseguían, y terminaba por llegar a todo el mundo.

            Como nací y residí hasta 1947 en una casilla de Camineros de la Nacional 620, en Aldehuela, y mi padre era capataz de Camineros, de ideario social y políticas de izquierdas, sentí y viví junto a él la tristeza de tener que dar cuenta a la Jefatura de Obras Públicas de Salamanca, de los cadáveres dejados en las cunetas en los célebres paseos, en su demarcación, que era Salamanca - Fuentes de San Esteban.

1°.- 2 cadáveres en la parte derecha (dirección Salamanca), curva de los muertos, subida la cuesta de Castillejo de Huebra (eran de la parte de Ciudad Rodrigo).

  2°.- 7 cadáveres de la parte izquierda misma dirección, término de Barbadillo, 1 km desde la casilla de Camineros (eran del pueblo de Matilla de los Caños).

3°.- 2 cadáveres, término de La Rad, parte derecha de la carretera misma dirección de Salamanca, y alejado de ella unos 70-80 metros, al final de lo que es hoy la urbanización, eran de Sando de Santamaría, uno de ellos era farmacéutico.

            En mi estancia en Aldehuela "Casilla de Camineros" hasta el año 1947, mi medio de transporte fue siempre la bicicleta, que usé con gusto y pasión, solo o con mi padre, y al igual que él, fui muy sensible a los accidentes con muertos en la carretera, y por ello, al pasar por los puntos de las desgracias, siempre recordábamos los mismos, pero con especial sensibilidad los ocasionados por la represión del año 1926. Son imposibles de olvidar.

 

n recuerdo para ellos!

 

            Para los culpables activos o pasivos,

 

n olvido total!

 

            Para terminar, como empecé este resumen de "memorias-recuerdos" diciendo lo de no saber convivir, no puedo por menos de ratificar la misma idea, aun reconociendo que a partir de 1939 el pueblo "convivió", pero más como consecuencia del sufirmiento y dolor en silencio de unos (y los que se desplazaron a otros lugares para evitar los recuerdos diarios), que por el arrepentimiento de los otros, se podrían llamar los sin conciencia, la parte negativa del ser humano.

            Pasaron 40 años de Dictadura, 30 de Democracia, la vida sigue, Aldehuela de la Bóveda también, yo creo que mucho mejor, por lo cual me alegro mucho y a mis 80 años de existencia no puedo puedo menos que gritar,

iva mi pueblo!

Noviembre de 2005.

Salamanca
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