Antes de
nada quisiera agradecer a la Asociación Salamanca Memoria y Justicia todos los
esfuerzos que realiza, aún en condiciones precarias para restablecer parte del
daño hecho a nuestros antepasados asesinados por el régimen franquista.
Desconocemos
datos precisos de porqué nuestro abuelo fue asesinado pero sabemos, por
transmisión de nuestro padre, que era una persona de principios, que luchaba
por la justicia social y el librepensamiento, por los derechos y la dignidad de
los trabajadores del campo y que esto fue la causa o motivo principal de su
purga. Sabemos que pudo salvarse de su propio asesinato pero fue fiel a sus
ideales y a sus compañeros, y convencido defensor de los principios
republicanos de libertad e igualdad social. Hoy día, este acto se valoraría
como estúpido, pero lo realmente estúpido e indigno es carecer de principios o
cambiarlos por propio beneficio.
Lo que me
pregunto es de qué sirvió su muerte y la de todos los hombres y mujeres
republicanos de izquierda, cuando quienes mejor podían reparar no ya sus vidas,
sino sus principios e ideales han preferido traicionarlos y echarse en brazos
del capital, la monarquía y el establishment, olvidándose del socialismo y del
obrero, convirtiéndose en una izquierda pesebrera, afín al poder económico y a
los grandes magnates que fueron, en su momento, quienes asesinaron a nuestros
antepasados.
Hemos
logrado desenterrar los restos de los asesinados de izquierda, librepensadores,
republicanos, pero al mismo tiempo se están enterrando sus valores, sus ideales
y sus principios tanto por la derecha como por la izquierda advenediza,
arrinconando, marginando y recortando cualquier hecho, acto, expresión o
pensamiento que critica al poder y propone un cambio real en beneficio de la
clase trabajadora, librepensadora y republicana considerándolo como algo ajeno
al presente y propio del pasado.
Es así que
nuestros antepasados enterrados en las cunetas están siendo asesinados de nuevo
a través del desprestigio y la
marginación de sus principios en gran parte olvidados por quienes dirigen
supuestos partidos de izquierda y republicanos.
Nosotros
no olvidamos ni una cosa, ni la otra.
Gloria a
los que murieron por creer que un mundo mejor era posible.
¡Viva la
República!
Carlos Montes Ramos, Nieto